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Mascarillas: en boca de todos

mayo 31, 2020

Mascarillas: en boca de todos

Quien nos iba a decir que el complemento estrella de la primavera-verano de 2020 iba a ser la mascarilla. Pues lo es y ha venido para quedarse, al menos durante una temporada larga. En la llamada ‘nueva normalidad’ vamos a tener que acostumbrarnos a vivir con ella, porque es indispensable al salir de casa. Te explicamos qué tipos hay, sus diferencias y cuánto protegen.

          

Existen mascarillas quirúrgicas, filtrantes y también higiénicas o de barrera. Las quirúrgicas y las higiénicas son los dos tipos recomendados por la norma que establece obligatorio su uso como sistema de protección en espacios cerrados y en exteriores cuando no sea posible garantizar la distancia mínima de seguridad (1,5 – 2 metros).

Las mascarillas quirúrgicas se utilizan para evitar el contacto con las salpicaduras de fluidos, así que protegen más al resto que a quién las lleva. Las pueden utilizar las personas sanas, aunque Sanidad considera que son prioritarias para aquellas personas sintomáticas o asintomáticas positivas. No son reutilizables y su función, cómo decíamos, es proteger a los demás al actuar como barrera para evitar la dispersión vírica cuando la persona que la usa (infectada o sospechosa de estarlo) estornuda, tose o habla. Su tiempo de uso es limitado, ya que lo aconsejable es que no se lleven durante más de 4 horas, aunque si se humedecen o deterioran hay que desecharlas antes. Únicamente pueden venderse en farmacias y deben ir en un formato que garantice su protección antes de su uso. Son las que el Ministerio de Sanidad ha fijado un precio máximo de 0,96€. 

  

Las mascarillas filtrantes, por su parte, sí protegen al usuario de la inhalación de contaminantes ambientales –en partículas o aerosoles– como por ejemplo agentes patógenos, químicos, citostáticos, antibióticos… Sí, lo has adivinado, se trata de las famosas FFP1, FFP2 o FFP3. Esos nombres son una clasificación en base a su rendimiento. Para reducir la humedad, algunas incorporan una válvula de exhalación. 

 

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Asimismo, existen las llamadas mascarillas higiénicas o de barrera, este tipose encuentran en cualquier tipo de establecimiento. Sanidad es clara en cuanto a quién las puede usar: solo las personas sanas. No son un equipo de protección individual que siga el reglamento UE/2016/425, lo que significa que, como las quirúrgicas, protegen más a las otras personas de un posible contagio que a uno mismo.

  

Están compuestas por una o varias capas de material textil. Las más eficaces son las que incorporan un filtro; en cuanto al tiempo que pueden utilizarse, las hay que no son reutilizables (NR), por que después de llevarlas –no más de 4 horas– hay que tirarlas. También existen reutilizables (R). En este caso, cada fabricante indicará el número de lavados permitidos que garantizan la eficacia de la mascarilla.

Sin duda, se trata de la opción más sostenible y económica. Eso sí, recuerda que no todas las telas pueden filtrar las partículas del virus expelidas al toser, estornudar o hablar, y que su protección no solo dependerá del material empleado para fabricarla, sino también a las capas que se utilicen y del ajuste a la cara. Estas mascarillas de tela deben cumplir, según el Gobierno, una serie de requisitos como son: cubrir bien boca, nariz y mentón y garantizar un ajuste adecuado a la cara para que no haya fugas; deben constar de material filtrante y éste debe permitir la correcta respiración; los materiales susceptibles de entrar en contacto con la piel no deben presentar riesgos de irritación ni tener efectos adversos para la salud; las gomas de ajuste pueden sustituirse por tiras para atar.

 

Fuentes: Ministerio de Sanidad | SEME (Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias) Newtral.es

Fotos:  Baobag | Dorins| Freepik | Marcelinus | Olokuti Pixabay | Tintis Unsplash | World Alive - MasksForAll 


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